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13 de abril de 2012

Edward Jenner vacunando a un niño contra la viruela


Eugène Ernest Hillemacher (1818-1887). Edward Jenner vacunando a un niño (1884)
Óleo sobre lienzo.
Imagen tomada de Wellcome Images



Hasta su erradicación, certificada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud el 9 de diciembre de 1979, la viruela había matado -o, al menos, desfigurado- a millones y millones de personas de todo el mundo a lo largo de la historia de la humanidad.

Los orígenes de la viruela son desconocidos. Se han encontrado evidencias de su existencia en cuerpos momificados egipcios que datan de hace unos tres mil años. También hay constancia de su presencia en China más de mil años antes de Cristo. Pero no se sabe como llegó a Europa. En los escritos hipocráticos, por ejemplo, no se encuentra recogida. Sí hay certeza, en cambio, de que en la Edad Media, con motivo de las cruzadas, ya se había convertido en un terrible problema de salud en el viejo continente. En la era de los descubrimientos, los europeos propagaron la enfermedad, y con la llegada de los españoles a América la viruela se extendió rápidamente entre los aztecas y los incas, diezmando a la población, lo que sin duda ayudó a la conquista. Ya en el siglo XVIII, la viruela era una pandemia y la principal causa de mortalidad de la época. Sólo en Europa, cada año morían unas cuatrocientas mil personas.(1)

A finales del siglo XVIII, un médico rural inglés llamado Edward Jenner observó que quienes se dedicaban a ordeñar las vacas -algunas de las cuales presentaban en las ubres unas lesiones parecidas a las de la viruela- se contagiaban y les aparecían lesiones similares en las manos, que curaban sin mayores problemas. Entonces decidió realizar un experimento que hoy sería impensable e imposible. El 14 de mayo de 1796 Jenner tomó pus de una pústula que tenía en la mano la vaquera Sarah Nelmes y la inoculó en el brazo del niño de ocho años James Phipps. Dos meses después, el 12 de julio, lo que le inoculó Jenner al mismo niño fue auténtica viruela humana: pero el pequeño James no sufrió la enfermedad, demostrando así los efectos protectores de la vacuna (nombre que tiene su origen, lógicamente, en el importante que desempeñaron las vacas en este descubrimiento).

Ochenta y ocho años más tarde, en 1884, el pintor francés Eugène Ernest Hillemacher (1818-1887) representó en el cuadro que ahora vemos el momento en que el médico inocula el pus al niño James Phipps (a quien nos muestra bastante más pequeño de como era en realidad) tomada directamente de la mano de la vaquera Sarah Nelmes (que es la joven que sostiene al niño en sus brazos). En el fondo del cuadro, a la izquierda (aunque se ve con dificultad en esta imagen), aparece también una vaca: para que nada falte.

BIBLIOGRAFÍA
(1) ROSAS, María Cristina (2009): "30 años de erradicación de la viruela". Etcétera. [Disponible en: http://www.etcetera.com.mx/articulo.php?articulo=2493; consultado el 11 de abril de 2012].

12 comentarios:

  1. Curioso cómo cambian los tiempos, hoy en día Edward hubiera sido expulsado de la profesión médica y posiblemente hubiera acabado en la cárcel, sin embargo gracias a él se consiguió salvar incontables vidas.

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    1. Por eso, como tu bien sabes amigo mío, para valorar los hechos históricos hay que tener en cuenta la mentalidad de cada momento... A Edward Jenner le expulsaron del colegio de médicos, por cierto; pero no por inocular al niño precisamente, sino porque pensaban que su método -más que prevenir- provocaría otras enfermedades. Hizo falta que el rey de España organizara la famosa Expedición Filantrópica de la Vacuna (que también tenía lo suyo...) y que Napoleón vacunara a su familia y a su ejército, es decir, que otros países demostraran la efectividad del procedimiento, para que los ingleses lo volvieran acoger... ¡Y con honores!
      Gracias enfermero9, por tu acertado comentario.
      ¡Un abrazo!

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  2. Aunque me ha costado encontrar a la vaca, si no hubiese leído el texto estaría dándole vueltas a su presencia en el cuadro. Como siempre, gracias por ilustrarnos, doctor.

    ... Tremendo lo que dice Enfermero9, pero supongo que Jenner no sería el único que estaría en la cárcel hoy día...

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    1. Gracias a ti, querida Ars, por tu siempre apreciada presencia en este blog. Efectivamente, la vaca es difícil de ver en las imágenes de este cuadro que he podido encontrar en Internet. Por eso lo señalo, dado su papel fundamental en esta historia.

      Respecto a la segunda parte de tu comentario, diré que no sé si al médico lo encerrarían; pero lo cierto es que hoy en día, en dicho lugar, no están los que deben estar...

      ¡Un abrazo, amiga!

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  3. Este lienzo de extremada sencillez y equilibrada composición, muy decimonónico, nos muestra, a medio camino del romanticismo y del realismo, alguno de los grandes males de la mayoría de la población de la época, en este caso, la viruela, del que has hecho una gran síntesis. Aprovecho para enviarte un fuerte abrazo, amigo Francisco.

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    1. Muchas gracias, querido Paco, por tus amables palabras y tu apreciada valoración artística. ¡Otro fuerte abrazo también para ti!

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  4. el trabajo de Jenner fue indudablemente muy importante, pero hay que reconocer que Lady Mary Montagu precedió a Jenner por un siglo, en su observación de las propiedades inmunizantes de las pustulas bovinas durante sus viajes al oriente, incluso logrando inmunizar a sus propios hijos, pero las sociedades científicas de la época no le tuvieron en cuenta, posiblemente por su condición de mujer

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    1. Ciertamente, amigo Blackmount, el papel histórico de Lady Mary en la lucha contra la viruela debe ser reconocido. De hecho, tengo previsto dedicarle pronto una entrada. Pero debemos tener en cuenta, primero, que el procedimiento empleado por ella -que los chinos utilizaban desde mucho tiempo atrás y Lady Mary aprendió en Turquía, donde su marido era embajador británico- era mucho más peligroso, porque inoculaba viruela humana; y segundo, que Lady Mary comunicó su experiencia a grupos reducidos, de la alta sociedad, mientras que Jenner lo expuso a la comunidad científica para beneficio de todos... Y aún así, como dije antes, no sólo no lo aceptaron sino que le expulsaron de dicha comunidad.
      Muy agradecido por su comentario, lo tendré presente cuando trate sobre Lady Mary Montagu.
      ¡Un abrazo!

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  5. Un médico rural con ansia investigadora y un poeta, un humanista. El descubrimiento de Jenner es un hito en la historia de la medicina y, para confirmarlo con su experimento, no precisó de ningún consentimiento informado (me imagino que la confianza de los pacientes habría de ser plena). Los tiempos han cambiado...
    Permíteme, querido Francisco, una reflexión relacionada de algún modo. Al hilo de lo que le escuché decir hoy a una docente universitaria, que los métodos educativos impuestos provocan una dispersión del pensamiento, podría decirse que en nuestro medio sanitario se dificulta la capacidad de observación. Y sino para alcanzar grandes hallazgos, sí para los más pequeños avances.
    ¡Ilustrativo post!
    Un abrazo.

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    1. Muy oportuna tu apostilla, José Manuel, querido amigo. Jenner fue, ante todo, un médico humanista y un apasionado observador de la naturaleza. Eso explica en gran medida -creo yo- su importante descubrimiento... Es verdad que los tiempos han cambiado mucho. Bien sabes tú cuan diferente de aquella relación médico-enfermo, paternalista sí (lo cual -en mi modesta opinión- no es tan malo) pero que buscaba siempre el bien del enfermo, es la actual relación médico-paciente, cada vez más burocrática.
      Respecto a la segunda parte de tu comentario, desgraciadamente, tengo que coincidir en esa apreciación... No parece que la curiosidad y la observación, tan necesarias ambas, sean estimuladas como deberían serlo, y priman otros objetivos...
      En fin, amigo mío, a veces hay que nadar contra corriente.
      Muchas gracias, y un fuerte abrazo.

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  6. Nunca me hubiera explicado el papel de la vaca en el cuadro.
    Muy valiosa su aportación de los matices médicos para comprender la obra en su conjunto.
    Veo entradas sobre Goya, Gerrit Dou, Leonardo...un blog realmente interesante.
    Muchas gracias.

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    1. Una vez más, estimada Rosa, le agradezco mucho su amable generosidad con este blog y su autor. Me alegra mucho que sea de su interés, y procuraré que siga siendo así.
      Creo que la Medicina no debe perder su carácter humanista, y en la medida de mis modestas posibilidades -ya que no sé de arte- aportar a esto que nos apasiona la perspectiva de lo que sé un poquito (cada vez menos, por desgracia).
      Gracias, de nuevo, y un muy cordial saludo.

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