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20 de noviembre de 2010

Higea, diosa de la salud, de Rubens


Pedro Pablo Rubens (1577-1640). "Higea, diosa de la salud" (c. 1615)
(Pulsar sobre la imagen para verla ampliada)
Óleo sobre tabla: 107 x 74,5 cm.
Detroit Institute of Arts

En el blog En Compostela he encontrado la noticia sobre la magnífica exposición organizada por el Museo del Prado con sus 90 cuadros de Rubens, que estará abierta hasta el 23 de enero de 2011. La propia información que nos ofrece el Museo es estupenda, y recomiendo no dejar de ver los vídeos que aporta, con los comentarios de Alejandro Vergara, Comisario de la Exposición y Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, del Museo. Especialmente atractivo me parece el vídeo: "Resumen del documental 'Rubens. El espectáculo de la vida'." (Aunque, todavía, no lo he conseguido ver una sola vez sin frecuentes interrupciones).

Como dice Begoña Gómez Moral, en su artículo "Rubens, desbordante":

"Debido a su trabajo como pintor y diplomático, la carrera de Rubens (Siegen 1577 - Amberes 1640) estuvo estrechamente ligada a la corona española, dueña, a la sazón, de los Países Bajos meridionales donde creció. No es que este hecho impidiese al flamenco, de actividad tan amplia como intensa, dejar importantes muestras de su creatividad arrolladora en otras ciudades y cortes de la época -Viena, Amberes, Múnich y Londres poseen colecciones destacadas- pero, con cerca de un centenar de piezas, la principal pinacoteca madrileña atesora el corpus más amplio y, posiblemente, de mayor calidad en obras fruto de su pincel." (1)

Más adelante, añade algunos párrafos que transcribimos también por su interés -entre otras cosas- para la actualidad social, la medicina y la psicología:

"En su ideología, fue ferviente católico defensor de la Contrarreforma en una Europa consumida en luchas por el poder espiritual y terrenal. El éxito que disfrutó durante su vida se debe tanto a la capacidad de su arte para expresar la nostalgia que sentían sus coetáneos por la antigüedad como a su habilidad para ofrecerles una imagen engrandecida de sí mismos en un momento en el que los fundamentos de la cultura europea estaban en duda.
El sesgo clasicista en su pensamiento queda patente una vez más en los versos latinos que hizo inscribir en el arco de su villa renacentista: 'Dejemos a los dioses el cuidado de procurarnos sus dones y de concedernos lo que más nos conviene, pues ellos quieren a los hombres más de lo que los hombres se quieren a sí mismos'; 'Pidamos la salud del cuerpo y la del espíritu. Un alma fuerte que no tema a la muerte, inaccesible a la cólera y a los deseos vanos', reproducción libre de 'Juvenal' (Sátira X, de la que también proviene la frase 'mens sana in corpore sano').
Representó este arco en el cuadro 'El jardin del amor', creado en 1630. A partir de esta época, el pintor abandonó casi por completo su actividad como cortesano para centrarse en los encargos del taller y en pintar para su propio disfrute. El dramatismo grandilocuente de su obra anterior se transforma en un estilo más libre y sosegado. El último trabajo iniciado por Rubens sería el lienzo 'Andrómeda y Perseo'. Falleció sin concluirlo en su casa de Amberes el 30 de mayo de 1640, a punto de cumplir los 63 años. El Barroco había perdido a uno de los pintores que mejor interpretarían sus premisas, pero su influencia permanece." (2)

Aprovechando el anuncio de la exposición de Rubens en el Prado me ha parecido oportuno tratar sobre la imagen que encabeza esta entrada. Higea -o Higía, o Hygieía, o Hygeía, que, de estas formas y quizás algunas más, podemos encontrar escrito su nombre- era la diosa griega de la salud. Pertenecía a una ilustre familia mitológica: hija de Asclepio, el dios de la medicina (al que los romanos, luego, llamaron Esculapio) y, por tanto, nieta de Apolo, uno de los más poderosos y polifacéticos dioses del Olimpo, y hermana -entre otras y otros- de Panacea "la que todo lo cura". Con su abuelo, su padre y su hermana aparece en el inicio del famoso Juramento Hipocrático, ese que todo el mundo cree que hemos jurado todos los médicos.

Este cuadro -en mi opinión- es uno de los menos conocidos, pero no por eso menos bello, de Rubens. El pintor nos muestra aquí esplendorosa a la diosa de la salud, representada con su principal atributo: la serpiente.(3) Como dicen los autores del libro El médico de familia en el arte:

"... el contenido del cuadro se centra en ese antídoto que Higea deposita en la boca de la serpiente sagrada para que el veneno de ésta se transforme en remedio beneficioso para la salud corporal del enfermo, mientras la voluptuosidad del cuerpo divinizado (característica de los cánones formales del pintor) y el apasionado color de las telas envuelven la acción en una mirada de anhelo, sorpresa e incredulidad por parte del espectador..."(4)

Notas:
(1) GÓMEZ MORAL, Begoña (2010): "Rubens desbordante". El Diario Montañés [Disponible en: http://www.eldiariomontanes.es/v/20101119/cultura/sotileza/rubens-desbordante-20101119.html. Consultado el 20 de noviembre de 2010].
(2) Ibidem.
(3) La serpiente, en medicina, como en muchas culturas, no tiene la connotación negativa que algunos le otorgan. Al contrario, la serpiente que muda su piel, es signo de renovación, de sanación, y por eso aparece en el emblema de muchas profesiones sanitarias y, concretamente, en la "Vara de Esculapio".
(4) GONZÁLEZ, F.; GONZÁLEZ, J. y ORERO, A. (Dirs.) (2005): El médico de familia en el arte. Barcelona, Grupo Ars XXI de Comunicación: 98.




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